logo_interior

Inspiración

No es muy frecuente que una película te cambie la vida. Y yo no sabía en la que me estaba metiendo cuando acepté la invitación para el estreno de BILLY ELLIOT en el Festival de Cannes. De lo que sí era consciente es de la extraordinaria reputación creativa de su director, Stephen Daldry.
Mi reacción ante la película fue muy profunda. La historia del joven Billy, un muchacho de clase trabajadora lleno de talento con ambiciones artísticas aparentemente fuera de su alcance, tenía mucho en común con mi propia historia.

Como en el caso de Billy, la oportunidad de expresarme artísticamente fue mi pasaporte para una vida más completa y satisfactoria. Cuando era niño, soñaba con hacer carrera en la música, refugiándome en mi valiosa colección de discos en búsqueda de esperanza e inspiración. Y fue gracias al apoyo incondicional de mi madre y de mi abuela que logré alcanzar mis sueños. Con su entusiasmo y una beca para la Royal Academy Of Music, puse los cimientos que me han permitido desarrollar una carrera que ha superado mis mejores sueños. Contemplar como Billy escapa literalmente bailando del entorno oscuro y cruel creado por el desfallecimiento de la industria minera británica fue muy inspirador. Asistir a cómo la familia de Billy apoyaba sus dotes artísticas me conmovió hasta las lágrimas. Al término de la proyección el entusiasmo de los espectadores fue abrumador. Mientras que el protagonista, Jamie Bell, era sacado a hombros por el propio Stephen, yo abandoné la butaca hecho una magdalena.
Realmente la película se me había metido en la piel y fui a la fiesta después del estreno porque quería conocer a Daldry, a Lee Hall (el autor del texto) y al extraordinario Jamie Bell. Conectamos al instante. También estaba en el estreno y en la fiesta mi querida amiga Sally Greene del Old Vic Theatre. Mientras todo el mundo estaba disfrutando del éxito del estreno, alguien sugirió que BILLY ELLIOT podría convertirse en un musical asombroso. La banda sonora de T-Rex para la película era brillante, pero estaba clara la oportunidad que la obra ofrecía para crear composiciones originales sobre una historia tan basada en la música. No podía imaginar ningún otro proyecto más atractivo.
BILLY ELLIOT alcanzó el gran éxito cinematográfico al que estaba destinado, logrando asombrosas cifras de recaudación en taquilla y cosechando varias nominaciones para los Oscar y los British Academy of Film and Television Arts. Afortunadamente la idea de BILLY ELLIOT El Musical no cayó en el olvido. Años más tarde, cuando Working Title y Old Vic Productions me plantearon la posibilidad de trabajar en el proyecto no lo dudé ni un instante. Lee Hall había llegado al acuerdo para adaptar el guion cinematográfico al teatro pero deseaba tener un autor reconocido a su lado al escribir el libreto.
La mayor parte de mis composiciones lo han sido sobre las letras del maravilloso autor Bernie Taupin, pero mi colaboración en El Rey León y Aida con otro brillante letrista, Tim Rice, fue también una experiencia muy satisfactoria. Todas mis melodías son muy líricas y la elección del letrista adecuado es esencial. Cuando me siento al piano para crear una nueva canción, el proceso es muy orgánico e intuitivo. Cuando me sumerjo en las letras, intento conectar con el fondo emocional de las palabras. Es realmente una relación muy directa y sencilla. O surge la melodía de modo natural o la cosa simplemente no funciona.
Decidimos componer el musical cronológicamente de manera que la estructura melódica acompaña los picos y valles de la trama. Lee Hall nunca había escrito letras para canciones, pero nadie lo diría tras recibir sus primeras letras desde Atlanta vía fax. La primera canción que escribimos fue el himno para la apertura, The Stars Look Down. Las letras de Lee resultaron increíblemente conmovedoras. De modo natural subrayaban el sacrosanto despliegue de unidad de los mineros en su lucha contra la adversidad en una situación desesperada. “Permaneceremos siempre unidos. En la oscuridad, en medio de la tormenta. Juntos resistiremos. Hombro con hombro. Para mantenernos vivos”. Eran perfectas para describir el trasfondo del viaje dramático y artístico de Billy. El guion de Lee era muy inspirador. Me hacía fluir las melodías sin esfuerzo. Quizá la letra que más me conmovió fue la de Electricity. Con frecuencia me piden que describa como compongo y me resulta muy difícil desarrollar la explicación dada más arriba. Cuando en
las audiciones de la Royal Ballet School le preguntan a Billy que es lo que siente cuando baila, su respuesta está  muy cerca de lo mismo que yo siento: “Realmente no puedo explicarlo. No tengo palabras. Es una sensación que no controlas. Es como si dejaras de ser quien eres. Y al mismo tiempo es algo que te llena de plenitud”.
BILLY ELLIOT El Musical se ha convertido en un gran éxito, no solamente en Londres sino alrededor del mundo. Fue muy emocionante ser testigo de momentos como aquél en el que los tres muchachos que representaron originalmente el papel de Billy en el West End recibieron el Tony Award al Mejor Actor. Y siempre que acudo a una representación me conmueve hasta las lágrimas. Pero quizá la mayor recompensa de este proyecto ha sido la de haber podido trabajar con los niños que ponen la obra en escena. Este espectáculo se ha convertido en el más extraordinario trampolín para nuevas generaciones de jóvenes talentos con gran futuro. Verles crecer ganando confianza y alcanzando nuevos niveles de excelencia es alimento para el corazón y motivo de orgullo para todos.
Estoy extraordinariamente orgulloso de lo que junto con Lee hemos creado para el musical de BILLY ELLIOT. El poder del arte. El arte que inspira. El que transforma las vidas. El que puede hacerte contemplar la vida como nunca imaginaste. Y llevarte mucho más allá que tus mejores sueños.