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Tony y “el esquirol”: diferencias irreconciliables


Ya hemos comentado otras veces lo asombroso que es detenerse a observar los pequeños detalles de la vida en Easington.

Y las preciosas lecciones de convivencia que nos pueden llegar a dar sus habitantes en su día a día, incluso los que aparentemente no tienen ninguna posibilidad de entendimiento. Es el caso de Tony Elliot, el hermano de Billy, y “el esquirol”. ¿Enemigos de por vida? Profundicemos un poco y veremos que no.

Hace tiempo, cuando la huelga no era la protagonista de los días sin trabajar y las noches sin dormir de este pueblo inglés, había un grupo de amigos íntimo formado por Jackie (padre de Billy), George (el profesor de boxeo), Bill David, Pete Summer y Atkinson, el que hoy conocemos por “el esquirol”.

La huelga separó a estos antiguos amigos, pero eso que tuvieron no es tan fácil de olvidar, y siempre queda algo. Por este motivo es por lo que Atkinson es el primero en apoyar a Billy. No porque le entienda, porque si nos ponemos en su lugar nos daremos cuenta de que es muy difícil hacerlo. En aquella época, que un niño bailara era algo tan extraño que era muy complicado de aceptar, como todo lo que no conocemos nos cuesta incluso ahora a todos. Además, estaba ese sentimiento de dignidad minera, esa sensación de que la vida en la mina no es mala, que no es necesario salir de ella ni se será mejor si se sale. Por todo esto a todos les cuesta entender a Billy, por ello Tony no soporta que la señorita Wilkinson le meta pájaros en la cabeza con ese tema. Sin embargo, el esquirol da un paso adelante para ayudar a ese niño a salir del pueblo y a cambar de vida, posiblemente sin llegar a entenderlo. No por Billy, sino por su padre y por lo que un día tuvieron. Por su antigua amistad.

Este respeto al cariño del pasado, que nos hace ver que a pesar de las diferencias sigue muy presente, lo vemos también en Tony en el momento en que defiende a Kevin, el hijo del esquirol, cuando le echan del Star con malos modos y él salta para decir que el niño no tiene nada que ver con lo que haga el padre. Un gesto que le honra, que demuestra que a pesar de que a veces ponga la justicia y la lucha por encima de todo lo demás Tony es el perfecto representante de la izquierda más justa, solidaria y humana. Pero un gesto que tiene más que ver con el padre que con el hijo, con la amistad que hubo que con la comprensión al pequeño que no tiene culpa de la posición que haya tomado su padre.

Y es que este niño, al que todo el pueblo trata como si fuera uno más (un hijo de huelguista más), al que no marginan a pesar de que su padre les ha fallado a todos, es un símbolo de esperanza para ellos. En cada cuidado de un vecino parece subyacer la esperanza de que su padre se ha descarriado pero volverá, y por eso no pueden dejarle de lado a él, porque algún día lucharán todos juntos, sin esquiroles ni diferencias, y vencerán.

O eso creen. Mientras tanto, siguen fieles a sus principios, que es lo que nos enamora de todos ellos.

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